miércoles, 29 de febrero de 2012

Recuerdo como dije que sería la última vez.

Quedaron de recuerdo las copas de alcohol que creaban formas sobre la alfombra. Habia llegado el punto en el que mis sentimientos habian hecho la maleta y habian marchado. Estaban ya cansados de vivir aqui y conmigo. Sin ninguna finalidad ni punto positivo posible. Cayendo cada vez que intentaba caminar hacia adelante. Todo habia acabado. Detras de miles de sonrisas falsas se escondian millones de lagrimas que se mostraban impacientes por no mostrarse en publico para que no delataran que mi vida no era poco mas que una pequeña porqueria. Solo por hacer que me cogieron algo mas de respeto, una pequeña gota a una pocima que no tenia efecto alguno. Ya daba igual, habian dado las doce en el reloj de la iglesia. Hora exacta en la que la cenicienta corria hacia su casa perdiendo un zapato. Estaba ya cansado de vivir en este lugar. Tomaba apuntes de como algun dia podia marchar a algun lugar lejano, dejando todo esto atras. Si no tenia ninguna finalidad mi vida, ya que hiciera de mis ultimos años de vida algo respetuoso. Lo unico que me llego a salvar a ratos de todo este monton de cosas que no hacian que mi autoestima subiese a un primer piso, o incluso a la panta baja, fueron los sueños. El sueño de tenerte cada noche en mi cama. El sueño de entender lo mejor de la amistad. El sueño de dar lo mejor de mi. Todo habia cambiado. Mi cuerpo delataba todo el daño en un millon y medio de cicatrices. PD: Me marcho, olvida todo lo que he dicho. Tan solo era la realidad, pero esta mejor tomarla con una botella de whiskey.

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