lunes, 6 de febrero de 2012
Si tu quisieras, no te haría falta soñar.
Ha sido un pinchazo inoportuno en el pecho. Ha vuelto el pasado a mi mente para hacer que esta noche sea una más de esas de las que me paso dandole vueltas a la cabeza hasta que al final el cansancio traslada mi alma al país de los sueños. Puede que sea un lugar de los más agradables ahora. Ahora cuando las luces de la ciudad se han fundido. Esta noche de Febrero el silencio se ha vuelto ensordecedor. Será porque había hecho hoy un poco de olvido a cerca del pasado. El miedo había pasado gran parte del día en un lugar no transitado. Mis huellas habían vuelto a la playa para hacerle saber al mar que mis lágrimas se unian a él. Paso un poco más de las cosas. Me he dado cuenta de que hay veces que lo que queda es darlo todo por perdido y que el final feliz puede que sea pasar página. Me he dedicado a mi mismo un día diferente. Se ha convertido en rutina esto de estar capa caida, mirando al frente dejando de sentir que el mundo gira, y el tiempo pasa. Ahora a palabras necias, oidos sordos. Y sordos puede que esten también para oir cuando me dicen que soy joven, que lo disfrute, que después echaré de menos todos esos momentos. Aunque sepa que cuando me lo dicen, tienen razón.

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