sábado, 10 de marzo de 2012
Life is about moments.
Admito que no siempre seré quien te guste que sea. Compadezco cuando dices que fallo, que no tomo en cuenta, que me olvido, y lo sé. Sé a la perfección que cuando caigo pocas veces tengo la fuerza suficiente como para armarme de valor, levantarme y seguir mirando al frente. Y entonces es cuando a momentos, voy a recuerdos, sacando de un lado inexistente algo que no existe; lo mejor de mi. Lo mejor de todo lo vivido, lo que más feliz me ha hecho. Estos puede que en momentos determinados sean como el alcohol, sacandote una sonrisa primero, dejandote más triste luego. Es así por la razón de que a veces cuando recuerdo, siento que mi vida se cae por las escaleras y se choca para romperse en mil pedazos. Toma como motivo eso de que todo lo que he vivido, ha pasado y puede que esas situaciones no vuelvan a pasar en mi vida una vez más, puede también que después de separarse nuestros caminos no me vuelva a encontrar con esas personas, ni con esas sonrisas y carcajadas que hoy para mi son como una melodia que hace que mi alma se eleve para sentirse libre entre estrellas. No he venido a decirte una vez más que sonrias todas las horas del día, con el paso del tiempo he llegado a darme cuenta de que es imposible. Como también lo es olvidarse de la realidad. Pero hoy sí quiero recordarte que el tiempo pasa, mira el reloj, ¿que son las dos del mediodia? distraete un rato y vuelve a mirarlo, serán casi las tres. Pasa y pasa y no espera por nadie, y a su compás pasan miles de oportunidades y personas. Deja lo demás cuando no te aceche, cosa que sera durante vida pocas veces, pero haz que todo esto quede imborrable en tu memoria, que sea algo para recordar cuando tus nietos te pregunten por tu juventud y tu no puedas evitar sonreir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario