Recuerdo aquellos viejos tiempos con gotas de melancolía que recorren mi rostro para terminar su recorrido chocando contra la injusta realidad. Llevaba un tiempo mirandome en el espejo, pensando en lo que me había convertido. En el millón y medio de defectos que tenía y los cien mil más errores que había cometido en lo poco que llevaba aquí como habitante. Sé que puede parecer por fuera que dentro de mi no tienen vida los sentimientos, que para mi eso es algo que no tiene nada de sentido. Tal vez os dijera que sí tan solo por haceros ver que soy más hombre de lo que os pensais, pero sería mentiros. El mínimo detalle es suficiente para hacerme derrumbar. Para hacer que caiga y no sepa levantarme y seguir adelante, mirando al frente y encontrando una meta, un objetivo por el que luchar. Soy de los pequeños corazones locos, que se enamoran, que sonrien, que disfrutan a lo mínimo, pero también soy un pequeño corazón de porcelana, que sólo con un gesto, un movimiento, una palabra, una situación, puedes hacer de él mil pedazos. Puede que la vida no me haya hecho lo suficientemente sensato, lo suficientemente inteligente como para coger las oportunidades al vuelo, para coger las situaciones y pensando que hacer poder mejorarlas. Mi intención tampoco es hacer daño, y por todo lo mal que he hecho pido perdón y a pesar de ello, sé que seguiré cometiendo errores, pero también aprenderé de ellos.
jueves, 23 de febrero de 2012
Enseñame a soñar.
Recuerdo aquellos viejos tiempos con gotas de melancolía que recorren mi rostro para terminar su recorrido chocando contra la injusta realidad. Llevaba un tiempo mirandome en el espejo, pensando en lo que me había convertido. En el millón y medio de defectos que tenía y los cien mil más errores que había cometido en lo poco que llevaba aquí como habitante. Sé que puede parecer por fuera que dentro de mi no tienen vida los sentimientos, que para mi eso es algo que no tiene nada de sentido. Tal vez os dijera que sí tan solo por haceros ver que soy más hombre de lo que os pensais, pero sería mentiros. El mínimo detalle es suficiente para hacerme derrumbar. Para hacer que caiga y no sepa levantarme y seguir adelante, mirando al frente y encontrando una meta, un objetivo por el que luchar. Soy de los pequeños corazones locos, que se enamoran, que sonrien, que disfrutan a lo mínimo, pero también soy un pequeño corazón de porcelana, que sólo con un gesto, un movimiento, una palabra, una situación, puedes hacer de él mil pedazos. Puede que la vida no me haya hecho lo suficientemente sensato, lo suficientemente inteligente como para coger las oportunidades al vuelo, para coger las situaciones y pensando que hacer poder mejorarlas. Mi intención tampoco es hacer daño, y por todo lo mal que he hecho pido perdón y a pesar de ello, sé que seguiré cometiendo errores, pero también aprenderé de ellos.
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