sábado, 4 de febrero de 2012
Ma chérie.
Pensé en emprender un nuevo camino. Qué sé yo. A lo desconocido tal vez. El propósito era olvidarme de todo. Las noches se me habían convertido en horas y horas sentado frente a una vela que alumbraba mi cara bajo un mar de lágrimas. Pañuelos y pañuelos sobre el suelo y sobre la mesa un cuenco de helado. Puede que me hicieran sentir un poco mejor. Los más buenos recuerdos también se habían esfumado. Se caerían por las escaleras. No volví a saber de ellos en un tiempo. Conseguí marcharme. Era mi meta. Llegar un lugar desconocido y empezar una nueva vida. Aprendiendo de todos mis errores y después de caerme, levantandome una vez más. Me dijeron que pisara el pasado, pero no llevaba muy buen calzado. Todo lo que quiero ahora es ser feliz. Dejando atrás pensamientos que impidieron que siguiera adelante en mi camino. Puede que lo finales felices sean sólo de peliculas, pero a poder ser, esta vez, yo quiero uno de esos.

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