
Fue entonces cuando me dí cuenta. Fue el momento en el que sentí un pinchazón en la tripa y tras ello me sentí tan bien. Fue cuando levanté la vista y observé lo que aquellos días me rodeaba. Me sentía tan orgulloso. Tanto había merecido la pena esperar por ello. Se me aceleraban los sentidos y era emocionante saber que todavía faltaban cosas por vivir. Aunque bien yo sabía que el tiempo se restaba, a cada minuto aquello se consumía. Es verdad eso de que lo bueno aparece en cualquier momento. Es ese sentimiento a el que me quisiera aferrar por siempre. Es esa sensación, esa emoción. Es todo, es el sonreir, el disfrutar, el bailar, el cantar, el chillar, el reir, el volver a reir, y reir una vez más. Es algo como ellos. Sí, son ellos y me alegro de haber disfrutado con ellos.
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